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No te “enamores” de Jesús

Crecí escuchando a pastores y predicadores decir: «Enamórate de Jesús». Aunque parece una frase bonita y con buenas intenciones, creo que demuestra lo poco que sabemos acerca del amor, los sentimientos y sus peligros.

Cuando digo que «enamorarse» de Jesús —el maestro carpintero que dio su vida en el madero— es un riesgo, me refiero a establecer una relación basada en sentimientos humanos. Estos son débiles, cambiantes, fluctuantes y propensos a la traición.

Si amamos a Jesús desde la emoción, te garantizo que fracasaremos. El sentimiento al que llamamos “amor” es, en muchos casos, tan inestable como el clima y tan imperfecto como la propia esencia humana. Para tener éxito cultivando una relación con Él, no debemos partir de algo tan frágil.

Recuerda que el amor es más que un sentimiento; el amor es una decisión. Esta será puesta a prueba de diferentes formas y magnitudes. Serán muchas las cosas que llegarán a tu vida para tratar de destruir tu cercanía con el carpintero de Belén; si solo basas dicha relación en la emoción, sin duda caerás.

Necesitamos un amor que no sea fluctuante. Necesitamos un amor genuino, verdadero y, sobre todo, constante. Dicho amor no vendrá de nuestro corazón, el cual es engañoso por naturaleza.

Solo el amor que nace de una relación con su Espíritu Santo es lo que nos permitirá permanecer con Él cuando la mayoría abandona. Solo ese amor, que va más allá de lo que sentimos, nos dará la fe, la convicción y la certeza para seguir adelante.

“Si quieres construir una relación eterna con el Maestro, no uses los materiales defectuosos del sentimiento humano; construye sobre la roca firme de Su Espíritu.“”

Un fuerte abrazo